EL FUTURO ES ELÉCTRICO - ADIÓS A LOS COMBUSTIBLES FÓSILES
Puede que los coches eléctricos y autónomos hayan acaparado gran parte del protagonismo en la ofensiva actual para independizarse de los combustibles fósiles, pero hay otros tipos de vehículos eléctricos que representan un área de crecimiento aún más significativa.En julio, Bloomberg New Energy Finance ha calculado que el año pasado se vendió un millón de coches eléctricos, una cifra récord que eleva el parque total a tres millones en todo el mundo. Aunque el crecimiento de este sector ha sido impresionante, las cifras palidecen en comparación con las de los vehículos eléctricos de dos y tres ruedas, fundamentalmente ciclomotores eléctricos urbanos y bicitaxis. A día de hoy se contabilizan más de 300 millones de estos vehículos, localizados en su gran mayoría en países asiáticos.
Basta con mirar más allá de los coches eléctricos para descubrir que hay un sinfín de desarrollo e innovación en otros campos. Básicamente, todo aquello que se utiliza para mover o transportar algo es susceptible de electrificarse. A medida que las ciudades continúan expandiéndose exponencialmente, con el consiguiente aumento de la congestión y la contaminación del aire, cada vez son más los ayuntamientos que dan el salto a los autobuses eléctricos para mejorar las condiciones ambientales de las redes de transporte público. Solo en China, se estima que medio millón de personas muere cada año como consecuencia de la contaminación del aire, y este país ahora lidera el camino en el ámbito de la electrificación.
Ya hay 300.000 autobuses eléctricos en las carreteras chinas y, para finales de la próxima década, es muy probable que sean la forma predominante de tráfico rodado, según Bloomberg New Energy Finance (NEF). Este organismo pronostica que el 80 % de los autobuses de todo el mundo serán eléctricos en 2040, en contraposición con solo un 33 % de los automóviles.
Los camiones eléctricos también están en camino, con pruebas de larga distancia de camiones a batería realizadas actualmente en Alemania, Suecia y EE. UU., utilizando carga intermitente en marcha a través de sistemas de transferencia de corriente por catenaria elevada. Otra señal reveladora es la decisión de Tesla, pionera en coches eléctricos, de internarse en el sector de los camiones eléctricos con su modelo Semi, cuya producción está previsto que comience en 2019.
En otros ámbitos, los drones utilizados con fines comerciales, como supervisión de cultivos o ganado, o la entrega de suministros a zonas remotas, están creciendo rápidamente, y en alta mar hay varias iniciativas relativas a cargueros y ferris eléctricos. Sin ir más lejos, uno de los ferris que recorre actualmente el estrecho de Öresund entre Dinamarca y Suecia es ya totalmente eléctrico.
En los almacenes, las carretillas elevadoras eléctricas son cada vez más habituales, y en las minas se está empezando a utilizar maquinaria pesada eléctrica. En Canadá, Goldcorp Inc ha convertido su mina de oro en Borden en una explotación totalmente eléctrica, lo que les permite ahorrar en costes de combustible, reducir las emisiones de carbono y crear un entorno de trabajo infinitamente mejor. En palabras de los mineros, erradicar los camiones y perforadoras diésel, sucios y estruendosos, ha sido un cambio decisivo.
Los propietarios de vehículos privados han sido más lentos de lo esperado en la adopción de vehículos eléctricos. Esto tiene que ver en parte con el alto coste de adquisición y, en algunos casos, en la ausencia de una infraestructura de carga adecuada.
Cuando se trata de vehículos comerciales, como camiones, autobuses, drones, máquinas y robots, migrar a la opción eléctrica suele tener sentido desde una perspectiva de coste, ya que estos equipos suelen tener un uso más o menos constante. Si bien pueden suponer un mayor coste de adquisición, estos vehículos tienen costes de funcionamiento mucho menores que los propulsados por combustibles fósiles.
Así pues, el futuro es eléctrico, y mucho más diverso de lo que nadie hubiera podido imaginar.